You Are Here: Home » COMMUNITY » Las cuestiones de disparidad y los derechos civiles proceden de Ferguson a San José

Arturo Hilario El Observador

Arturo Hilario
El Observador

Una serie de protestas por los derechos civiles en el área de la bahía han tomado lugar desde el tiroteo relacionado a Michael Brown en Ferguson, Missouri, el 09 de agosto. Un altercado entre un desarmado de 18 años, Brown y un oficial de policía, revelado más tarde a ser un oficial con el nombre de Darren Wilson, llevó a los disparos en el que Brown fue disparado con arma de fuego 6 veces y fue declarado muerto en la escena poco después de las 12 de la tarde ese sábado.

A pesar de las controversias por motivos de ambos, así como los acontecimientos exactos que día, ha habido un gran movimiento social después del tiroteo. Los derechos civiles y relaciones de raza han sido el punto de bala clave en estas protestas que se vienen sucediendo desde Washington DC a Oakland. El tiroteo ha provocado una nueva ronda de conversaciones sobre la importancia de la raza dentro de tiroteos, además, por qué la policía de este país tienen acceso a un arsenal de armas de grado militar dentro de nuestro país.

Después de las protestas iniciales, incluso disturbios en algunos casos, la Guardia Nacional fue llamada a Ferguson y los toques de queda se encontraban en el lugar durante unos días. Desde entonces, casi 3 semanas después del tiroteo, la gente sigue recuperándose de la tragedia y todavía cuestionan el gobierno, la comunidad y esos que son elegidos para protegernos.

El miércoles pasado el trajo un reunión y conferencia de prensa a la Santa Iglesia de la Trinidad en el este de San José, dirigido por la organización PACT (People Acting in Community Together, o “Personas Actuando en Comunidad Juntos”). Fue en esta reunión que los organizadores, miembros de la comunidad y otros oradores hablaron de sus reacciones y experiencias.

Este soporte para la solidaridad hacia Ferguson, Missouri y Michael Brown reconoció no sólo el adolescente como un ser humano con una vida efímera, sino como una comunidad dividida y angustiada por los acontecimientos después de la muerte del joven Brown.

Reverendo Nancy Palmer Jones de la Primera Iglesia Unitaria de San José dijo: “Yo siento que tengo un papel que desempeñar, como una mujer blanca; mis oficio es para escuchar, tener el corazón roto abierto porque cuando yo respondo con un proceso abierto, y el corazón de mis acciones son más abarcadora, más humilde, más inclusiva, más poderoso que si permanezco aparte.”

Los manifestantes y simpatizantes de todo el país están buscando una audiencia acelerada para acusar oficial Darren Wilson en sus acciones. Buscan un arresto del oficial, así como una fiscalía especial para el caso, así como una investigación exhaustiva sobre el perfil racial reportados por la NAACP (asociación nacional para el adelanto de la gente de color) en el área de St. Louis en el último año. Por desgracia, a pesar de la final de esta historia, Michael Brown no ha sido la única o la última persona de color involucrado en un tiroteo oficial relacionada.

El Rabino Lis Levenberg tomó el tiempo para decir acerca de la situación actual, “no son sólo los niños de color que van a la universidad que tienen derechos; no sólo los niños con antecedentes limpios que no debe ser abatido a tiros en la calle. Dios exige que usemos nuestras voces por la justicia”.

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